—¡Quieto! Voy a matarlo, alce las manos.
Matar, del latín mactare, sacrificar. Los dioses son carnívoros
—Bueno, ponga las manos en donde quiera, al cabo lo voy a matar.
Mattare, en latín vulgar. En italiano moderno, matto, loco.
—Pero, señorita ¿qué le he hecho yo?... Mire, tome: es el dinero de toda mi quincena, acabo de sacarlo, no es mucho, pero por favor ¡no me mate!
—No, señor, dinero sí tengo, lo que no tengo es vida.
—¿Qué dice...?
Puede que los dioses no sepan lo que hacen, que seamos dioses inferiores... o desinformados, que los otros matan por diversión. Puede que ellos estén aburridos. O locos.
—Que usted tiene la culpa por cruzarse conmigo un viernes en la noche, con un revólver viejo, media botella de whisky y un cabrón que se me pudre en los sesos.
—¿La puedo ayudar...?
—Yo sólo quiero matarlo. Entienda: es importante.
Los dioses son carnívoros.
—Así tenía que ser: era él o yo.
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