Óscar de Pablo es un cálido abrazo a la
herencia de la poesía mexicana, y al mismo tiempo, un cinismo
maravilloso y una dulzura lúcida muy dentro del presente individual y
colectivo del poeta, cuyos límites se unen en el amor por su gente y los
instantes que captura de ellos.
De Pablo se convirtió en mi poeta
contemporáneo favorito no hace mucho, cuando uno de mis maestros me
regaló junto con otros títulos de poetas mexicanos jóvenes su obra: “Debiste haber contado otras historias”, ganadora del Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Fernández Vidal 2006 y editado por el Fondo Editorial Tierra Adentro ese mismo año.
De entrada, el título llama bastante la
atención por su naturalidad y honestidad, es el autor hablándole a uno,
relatándole lo que ha vivido, lo que siente y lo que ve como lo haría un
amigo cercano, bien pudo haber dicho: “tal vez esto que te cuento no me
haga inmortal, realmente no lo sé, pero eso no importa, porque soy
feliz si nos conmovemos y reímos juntos”.
En esta, como en otras de sus obras, el
defeño combina de manera lúdica temas que preocupan tanto al “poeta
social” como al ser humano posmoderno, sin perder la cohesión de la
obra. Son un contraste bien llevado la inclusión de poemas como “Plaza
Luis Cabrera” y
“zssssssssssssssssssjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjppppppppp´´´´´´”, en donde el
felino del autor es el protagonista:
(¿Quién se atreve a negarle a mi gatito Su derecho a cruzar por el teclado?)
Pero ¿qué es lo que hace que la
metafísica, la historia y el buen humor no se conviertan en una masa
desfigurada? Las razones principales son ese acto de franqueza tranquila
y el cuidado que pone a sus textos, que por naturaleza lo exigen. Un
poema particularmente atrayente de “Debiste haber contado otras
historias”, es “Cantar de la niña viuda”, no sólo por su juego con el
idioma y la agradable musicalidad de los versos, sino por el recuerdo de
más una de las edades del idioma español:
Creciendo en la hierba roja,
niña desnudada e blanca,
la mi infanta de Castilla
tiembla solita en el alba.
Non lloréys más niña niña,
que con vos me llora el alma.
Esta voz la veríamos después “El baile
de las condiciones” en la “Canción sin gansos”, donde De Pablo canta el
sufrimiento de otra joven mujer a manos de un destino injusto.
Finalmente, Óscar de Pablo, presenta
algo inesperado, como escena adicional tras los créditos de una película
hollywoodense; “Sonetería” y “Encore” son ese juego con la tradición
que el poeta nunca abandona, pues parece encontrarlo uno de los
elementos más importantes de sus creaciones, son además un recordatorio
al ser humano de la actualidad para nunca dejar de sentir, algo tan
necesario para el espíritu, en especial en la época que vivimos.
Si estás interesado en alguna obra de
Óscar de Pablo u otro joven escritor mexicano, te recomiendo echarte una
vuelta por la librería del Centro Estatal de las Artes en Mexicali, en los estantes de Conaculta hay una buena variedad del Fondo Editorial Tierra Adentro, que publica muchos de los poemarios de este y otros talentosos mexicanos.
http://paraenterarte.com/debiste-haber-contado-otras-historias/
No hay comentarios.:
Publicar un comentario