domingo, 30 de abril de 2017

El abandono

Colaboración para Adynaton #2

Qué noche la de anoche. La neta no recuerdo casi nada, lo cual significa que seguramente la pasé a toda madre. Nunca había ido de juerga con Ceci, pero juerga de verdad. Hace un año que vivimos juntos y ella no se había tomado más de dos cervezas las veces que habíamos salido con mis amigos… y de las light. Con sus amigas sólo toma cafecito, de ese que tiene mucha crema y chispitas. No entiendo por qué gasta cincuenta pesos o más en un café, siendo tan bueno el de grano que venden en el club de precios en que tenemos membresía. En fin, es su dinero, cada quien. La otra vez su amiga Caro vino a la casa y a pura limonada estuvieron. Ya me ruge la tripa, debería ir a buscar algo de comer. A lo mejor Ceci ya se levantó y no me di cuenta. Sí, ya no está en la cama. Qué raro, no huele a jamón o tocino. De seguro volvió con la necedad de la dieta y comió puro confleis. Ceciiiii, amooor ¿’onde andas? No está en la cocina, ni en la sala, ni en el baño. No está en el patio. Pero el plato de Sansón está a la mitad, eso significa que ya lo alimentó. Estate quieto, Sansón, me duele la cabeza. ¿Por qué se iría sin avisarme?, ¿le habré dicho alguna estupidez cuando andaba hasta atrás? No creo, se me hace que anoche cogimos, o lo intentamos al menos. Estábamos muy borrachos. Bueno, yo sí, ni sé qué tanto estaba ella. ¿Y si se enojó? Chin, la otra vez andaba de pocas pulgas porque dejé los calzones tirados en el baño. Siempre se enoja por esas cosas. A mí la verdad se me olvida, digo que los voy a juntar cuando salga de la regadera, pero me pongo a cantar y ya no me acuerdo. Ay no, o peor… ¿qué tal si anoche en plena acción me equivoqué de agujero? Soy un idiota. Seguramente fue eso. La semana pasada por poquito me tira al piso por lo mismo. Qué buen trancazo me di con el buró. Tal vez por eso me duele la cabeza… ¿Qué hora será? Ese cochino reloj no tiene pila, mejor reviso el del cuarto. La una… y Ceci no regresa. Mejor guardo la cobija en el clóset para que al menos no me diga fodongo. ¿Y su ropa? Se la llevó, ¡ahora sí valió madres! A ver la canasta de ropa sucia. Está vacía… ¿Por qué, Ceci? No soy tan malo, a veces me apendejo, pero malo no soy. Te quiero un montón y tú te vas sin decirme nada. Ni a Sansón te llevaste, tanto que estuviste moliendo con que fuéramos a la perrera a rescatar un animalito. Ahora nomás me queda ese perro que no deja de ladrar en la noche. Va a venir doña Chayo a quejarse otra vez y no sé cómo voy a defenderlo si no estás tú para ayudarme. Ay, Ceci, ¿de plano ya te hartaste de mí? Si me dieras una oportunidad hasta me pondría a dieta contigo. Le entraría al confleis multigrano desabrido y no comería donas delante de ti, recordaría regar las plantas, cortar el pasto, haría limonada para tus amigas, ¡hasta te pintaría el cabello! No, Ceci, mi Ceci chula… ¿Por qué ladras, Sansón? ¿Ceci? Hola, amor, ya estás despierto, ¿qué tienes?, ¿estás llorando? No te fuiste, Ceci, no te fuiste… Pues sí me fui, estaba en casa de mis papás lavando ropa, acuérdate que la lavadora no sirve, y aproveché para dejarle unas blusas a Lili, quiero comprar ropa nueva con el bono que me dieron en el trabajo… ya no llores, amor… mira, pasé a comprar de las hamburguesas que te gustan.

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