lunes, 11 de enero de 2021

Necesitas un amigo

Este cuento apareció el 3 de diciembre de 2019 en https://circuloliterariodemujeres.wordpress.com/2019/12/03/necesitas-un-amigo/



la felicidad busca la luz, por eso juzgamos que el mundo es alegre;  pero el dolor se esconde en la soledad, por eso juzgamos que el dolor no existe.

Herman Melville

 

Arturo había sido un niño tan enfermizo, tan huraño. Todavía era bastante huraño. Su madre notaba la incomodidad que le causaba a Arturo levantarse de la cama y salir de su cuarto, dejando su libro de turno, para saludar con dos besos, uno en cada mejilla, a su tía Paty. La tía Paty no era realmente su tía, sino una vieja amiga de su madre de cuando se graduaron de enfermería. Arturo no tenía ningún tío ni tía, ya que sus padres eran hijos únicos como él. Su padre no estaba por ese tiempo, era médico militar en el ejército de Estados Unidos. Arturo no entendía cómo, pero su padre se las había arreglado para que su madre recibiera un cheque del gobierno a la oficina de correo de Caléxico, el pequeño pueblo del otro lado de la frontera, y él y su madre podían seguir viviendo en su casa en México, Arturo yendo a la misma escuela, y su madre trabajando en la Cruz Roja.

Gilberto era su vecino, y aunque eran muy diferentes, Gilberto lo adoptó como mejor amigo de inmediato.  A pesar de que Gilberto conocía prácticamente a todos en la secundaria y en el barrio, Gilberto quería ser amigo de Arturo, y eso a Arturo le parecía imposible y le costó asimilarlo. Iban en el mismo salón desde primero, apenas habían cruzado palabra, pero por supuesto Gilberto era muy amable con todos. Cuando estaban en tercero, tenían una profesora de Contabilidad muy estricta y Arturo era de los pocos que seguía el paso de la clase, él y una muchacha llamada Ilse que solo ayudaba a las otras muchachas, y no necesitaba decir nada a los muchachos cuando se acercaban con sus cuadernos, pues los miraba con  desprecio, como si algo se les hubiera perdido y tuvieran la audacia de acusarla. Con Gilberto Ilse hacía la excepción, ella misma le ofreció su ayuda una vez que la profesora había ido a la dirección por unas copias que olvidó para el examen. Gilberto le dijo con una sonrisa que era muy amable, pero que no era necesario. Ilse insistió en recordarle algunos conceptos básicos y Gilberto sonreía cortésmente apenas ocultando su incomodidad. Ilse vio a la profesora atravesar la explanada y regresó a su lugar obviamente fastidiada, pues estaba dispuesta a sentarse delante de Gilberto para que éste le copiara. Cuando la profesora entró en el salón con los tacones marcando su paso apresuradamente y una pila de hojas en las manos,  Gilberto volteó a ver a Arturo, quien estuvo fingiendo que la punta de su lápiz era lo más interesante del mundo,  y le sonrió divertido, con hace uno con un viejo amigo ante una broma secreta. Gilberto reprobó el examen.

Saliendo de clases ese día, Arturo tomó la ruta usual para llegar a casa. A Gilberto lo veía siempre de lejos caminando y riendo con otros muchachos del barrio que iban a la misma escuela, pero que vivían unas cuadras antes.  Arturo siempre procuraba ir más lento o más rápido que Gilberto y sus amigos porque no quería toparse con él y que lo tratara de integrar a su grupo.  Él nunca sabía qué decir, pensarían que era aburrido y se burlaría a sus espaldas, o peor, le robarían en su dinero, le harían calzón chino, le patearían las costillas, la entrepierna, se quedaría estéril y la línea familiar moriría con él. Ese día creyó que moriría cuando Gilberto tiró su lata de refresco casi llena y manchó sus Chuck Taylor blancos.  Arturo nunca había visto a Gilberto enojado, o más bien sólo un poco cuando en el receso le metían un gol a su equipo. Gilberto se quedó pasmado unos segundos viendo la mancha en sus tenis que antes estuvieron blanquísimos. Sólo usaba sus Chuck Taylor blancos los viernes. Cuando volvió a moverse, los músculos de su cara que estaban contraídos con horror y angustia. Pateó la lata, todavía con refresco, y gotas cafés cayeron en su pantalón gris claro y su camisa blanca, lo que provocó que lanzara un grito frustrado, y habría llorado de no ser porque la lata aterrizó en los pies de Arturo, quien se había quedado inmóvil a mitad de esa calle larga, sin nada que le ayudará a disimular que estaba viendo a Gilberto, ni siquiera un perro que anduviera suelto y le ladrara creyendo que Arturo invadía su territorio. Los dos muchachos se quedaron viendo unos diez segundos, descubiertos y avergonzados, y Gilberto se empezó a reír. Ese día Arturo no caminó solo a casa.

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***

Gilberto tenía tres hermanos y dos hermanas, su padre era albañil y unos diez años mayor que su madre, y era viudo cuando se casó con la madre de Gilberto. La madre, Antonia, era de un pueblo de Sonora y juraba que sabía cuándo iba a conocer a Juvenal —Juve—, y que él ya tendría hijos, pero no esposa. Un día se sentó afuera del restaurante familiar esperando a que pasara Juve en un carro viejo blanco, y habría podido nombrar el modelo de haber conocido nombres de modelos de carros. La madre de Toña la vio extrañada cuando ésta tomó una silla y caminaba hacia afuera.

—¿Qué haces, muchacha? Hace calor afuera— dijo la madre de Toña.

—Corre viento, amá— mintió Toña.

—Bueno, pero si llega un cliente te metes, yo estoy ocupada pelando los tomates— dijo la mujer asomándose por la cortina que daba a la cocina.

—Sí, amá, ya mero llega mi marido— dijo Toña con voz serena, sin darse cuenta de sus palabras hasta que ya estaban en el aire.

—¿Qué dices, chamaca mañosa? Donde salgas con tu domingo siete ya verás cómo te va…— dijo la madre dando unos pasos afuera de la cocina con las manos llenas de piel y semillas de tomate y viendo a la muchacha con incredulidad.

—No se apure, amá, si yo me voy a casar bien— dijo Toña volviendo a su ánimo sereno y atravesando la puerta sin voltear a ver a su madre.

A los cinco minutos de estar Toña afuera, un hombre delgado de unos cuarenta años, con el cabello crespo que regañaba a una niña con un vestido verde manchado de lo que parecía ser lodo, se detuvo en su Datsun blanco y le preguntó a la muchacha por la iglesia del Sagrario. Toña con voz segura y casi cantante le dijo al hombre que estaba en la siguiente calle y éste le agradeció y se fue. La joven sintió un repentino vuelco en el estómago cuando el hombre arrancó, pues sus premoniciones nunca le habían fallado. Quería ir a la iglesia y buscar la forma de hacerle plática al hombre, y estaba a punto de hacerlo sin siquiera devolver la silla adentro, pero escuchó que su madre le gritaba desde adentro que atendiera al joven que había entrado, un hombre alto, robusto, con la barba recién rasurada, con una coleta que llegaba al borde de sus anchos omóplatos y piel bronce. El hombre iba con dos niños y una niña de entre cuatro y siete años.

***

Arturo y Gilberto empezaron a pasar mucho tiempo juntos, se sentaban a comer juntos en el receso y Arturo conoció a los amigos de Gilberto, que en realidad eran bastante divertidos, hasta Andrés, quién aseguraba haberse acostado con todas las del salón, incluso Ilse, y era de ella era de quien hablaba con más detalle, decía por ejemplo que chillaba como perra y que le gustaba que le mordieron las chichis y que le lamiera las orejas. Era obvio que la mayoría no le creían, pero le seguían la corriente por diversión y porque ninguno del grupo tenía novia en el salón, aunque en realidad la mayoría no tenía novia, sólo Tomás y no le importaba que dijeran de las del salón porque su novia estaba en el turno de la tarde. Todos, incluido Arturo se reían de los chistes de Andrés. Nadie, incluido Arturo, quería quedar como un marica.

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Gilberto le enseñó a Arturo a jugar fútbol un domingo en la tarde con sus hermanos y hermanas. Arturo no llegó nunca a ser un buen delantero, pero si un portero decente, por lo que él siempre estaba en la portería. La madre de Arturo estaba muy contenta porque su hijo ya salía con otros muchachos, especialmente los hijos de Toña y Juve, quienes le parecían personas decentes y honradas. La parte favorita de Arturo de su nueva amistad con Gilberto quedan las cinco calles que caminaban después de la escuela solos hablando y riéndose de cualquier tontería.

Un martes después del receso Arturo perdió de vista a Gilberto y no lo vio en la clase de matemáticas. Después de media hora se levantó a pedirle su sacapuntas a Tomás, tiró la basura de lápiz y preguntó disimuladamente a su compañero si sabía dónde estaba Gilberto, pues su mochila seguía ahí.

—¿No sabes? — rió bajito— Está con su novia, es amiga de Martita. Yo le voy a dar su mochila a la salida.

Arturo no pudo decir nada más porque el profesor les dijo que guardarán silencio y a él que se sentara. ¿Por qué Gilberto no le dijo que tenía novia? ¿sería algo reciente? ¿cuándo sucedió? No sabía por qué estaba tan enojado, no podía concentrarse en el ejercicio de álgebra, algo que de hecho se le daba bastante bien. Después de un rato, le pidió permiso al profesor para ir al baño, y al bajar las escaleras se dio cuenta de que lloraba.

Al día siguiente Arturo hizo como si nada, no quería que Gilberto y los otros se burlaran de él. Andrés sí dijo algo, y Tomás no iba a guardar tan jugoso material para burlarse de Gilberto. Andrés, como siempre, dijo cosas desagradables, caricaturizando las nalgas de la novia de Gilberto. Gilberto intentó defenderse a sí mismo más que a su novia, pero en realidad estaba orgulloso de las cosas que sus amigos daban a entender.

Arturo rió con los demás como si no lastimara escuchar todo eso. Nadie, excepto Gilberto, notó que no reía con todo su cuerpo como los otros, que sus ojos no reían, que la línea curva de su boca era solamente un dibujo a lápiz muy mal hecho por un niño pequeño, chiquitito, molesto por no estar en casa durmiendo, y más que otra cosa, que estaba humillado.

Una semana estuvo Gilberto saltando la última clase o a veces desde el receso. No era el mejor estudiante, pero no solía ser tan irresponsable y claro que antes se había saltado clases, aunque no tan frecuentemente.
No tenían clase de matemáticas todos los días, pero a la tercera clase el profesor preguntó por él. Arturo para su propia sorpresa y la de los demás, inventó una excusa en ese momento que el profesor creyó de inmediato porque Arturo era un chico callado que siempre hacía la tarea, sacaba buenas calificaciones y nunca causaba problemas.

—El padre de Gilberto está enfermo, profesor. Ha tenido que cuidar de sus hermanos pequeños mientras su mamá está en el hospital con él— dijo Arturo en un tono solemne.

—Oh…  no lo sabía—  dijo el profesor desviando la mirada hacia la lista de asistencia y la clase quedó en completo silencio.

—Le puedo llevar la tarea, pero no sé si tenga tiempo de hacerla. Viene a las clases que puede, de verdad lo intenta.

— Bueno, puedes decirle que no le contaré las faltas y que envíe su tarea, ¿la traerías tú, Arturo?

— Con gusto, profesor.

La clase eventualmente volvió a la normalidad, pero el corazón de Arturo seguía latiendo tan fuerte que pudo haberle perforado el pecho. Noto que Andrés y Tomás cuchicheaban volteando de vez en cuando a su lugar y que Ilse lo miraba con los ojos entornados y el ceño fruncido. No era posible que lo supieran, no
había manera. La vez que lloró en las escaleras nadie lo vio. Y, sin embargo, algo pasaba.

—¿Es verdad que tienes novia? — preguntó Arturo sin ver a Gilberto.

—Sí— contestó Gilberto con voz tensa.

—Ah… ¿y es bonita? — dijo Arturo mientras le temblaba el ojo izquierdo y se mojaba los labios, un poco blancos.

—Sí, tiene ojos grandes, nariz chiquita y unas piernotas.

—Nunca la he visto, ¿y cómo se llama?

—Toña, como mi mamá.

—¿Y se parece a tu mamá? — dijo Arturo tratando de sonar divertido, pero sin poder ocultar del todo su enojo.

—¡Claro que no! — dijo Gilberto soltando una risa falsa y fingiendo que no notaba el tono de Arturo, lo cual rompió la tensión porque Arturo estaba agradecido de que Gilberto fingiera.

Los muchachos siguieron caminando como hace tiempo no lo hacían, solos y haciendo bromas estúpidas camino a casa. Fue cuando Arturo se enteró que Toña estaba en la prepa y que estaba en la banda de guerra, pero no era en realidad tan grande, pues había estado en la misma secundaria apenas el año pasado, y se enteró también que de hecho era hija de un amigo del padre de Gilberto, que sus padres se conocían y todo estaba bien hasta hace poco.

— Mi mamá es muy supersticiosa, ya sabes, cosas de señoras, y pues dice que soñó que alguien me mataba, que me besa y yo me muero— dijo Gilberto un poco avergonzado.

—¿Y tú crees que tu novia te mataría? — dijo serio Arturo.

—¡Claro que no! — dijo Gilberto, ofendido.

—¿Cómo lo sabes? — insistió Arturo.

— Deja de decir tonterías, ¿te pagó mi mamá? — rió nerviosamente Gilberto.

—No, no, sólo digo que puede pasar.

—¿Que me mate mi novia, Arturo? ¡Por favor! — dijo Gilberto alzando la voz.

—Bueno, solo me preocupo por ti, creí que éramos amigos y ni siquiera sabía que tenías novia, me enteré porque Tomás me lo dijo— dijo Arturo también alzando la voz, y avergonzado, bajó la mirada hacia el asfalto, deteniéndose para calmar su respiración agitada.

—No lo puedo creer— dijo Gilberto entornando los ojos—, es verdad que eres marica, pensé que eran pendejadas de Andrés, pero de verdad lo eres, solo falta que llores…

—¿Y eso a ti qué te importa, Gilberto? A ti no te afecta si soy marica o no, incluso te conviene porque yo te cubrí con los profesores— gritó Arturo, y empezó a temblar de vergüenza y su pálida piel se puso roja.

—¡Nadie te lo pidió! Yo sólo trataba de ser tu amigo, no era una invitación a coger, solo me diste lástima, nerd…

Arturo temblaba de furia y soltó el primer puñetazo de su vida, torpe, pero efectivo porque viniendo de él era inesperado para cualquiera, y le dio en un ojo a Gilberto. Su amigo se quedó atónito un momento, pero enseguida devolvió el puñetazo a Arturo, dándole en la mandíbula. Arturo estaba mareado, pero empujó a Gilberto y éste cayó en el pavimento caliente, y se puso encima de él y empezó a golpearlo en la cabeza con un pedazo de concreto suelto de la acera. Gilberto soltó un grito entrecortado, pero Arturo no dejó de golpearlo hasta que desahogó su rabia.

El muchacho se secó las lágrimas con el antebrazo y vio la cara de Gilberto hecha una masa amorfa de un rojo negruzco que se esparcía sobre la acera en un charco. Se levantó rápidamente antes de que la sangre de Gilberto le manchara el pantalón y los zapatos y tiró el pedazo de concreto lejos de él. Arturo se secó la sangre de las manos en la camisa, se la quitó, la echó en su mochila y se puso el suéter que llevaba amarrado a la cintura. Echó una mirada al cuerpo inerte de Gilberto, quién tenía la  mirada nebulosa hacia el sol y la boca entreabierta. Arturo sintió el aire escapándose de su cuerpo, las lágrimas volvían a desbordarse y sus pies se hacían hacia atrás. Quería quedarse ahí y deshacer lo que había hecho, pero no tenía caso. Corrió como nunca, como si Gilberto lo siguiera y le gritara que era un maricón, qué le iba a partir el hocico. Escuchaba la voz de su padre, no la que escuchaba por teléfono cada semana, sino una voz clara que le decía que llevaba una pistola, porque muerto el perro se acabó el puto, ¿qué no era él un buen ejemplo?

Arturo llegó a casa temblando, su mamá no llegaba todavía. Tiró la mochila en la cama y se fue desnudando por el pasillo hasta llegar al baño, abrió la regadera y se lavó la sangre que le quedaba en las manos, fue a su cama y se quedó dormido. Cuando despertó escuchó sirenas y a una mujer dando unos alaridos desgarradores. Se sentó en su cama y abrió el cuaderno de matemáticas, dónde estaba la tarea con el nombre de su amigo y besó el espacio con su nombre.


martes, 17 de diciembre de 2019

Mis libros de la década

Top de libros que leí esta década. Los acomodé por lo que me hicieron sentir a mí y/o cuánto me influyeron.
1- El jilguero, de Donna Tartt
2- Frankenstein, de Mary Shelley
3- La amiga estupenda, de Elena Ferrante
4- Orlando, de Virginia Woolf
5- Cuentos reunidos, de Amparo Dávila
6- Matar un ruiseñor, de Harper Lee
7- Amrita, de Banana Yoshimoto
8- La magia del orden, de Marie Kondo
9- Goodbye, things, de Fumio Sasaki
10- No Matter the Wreckage, de Sarah Kay
11- La cabellera y otros cuentos de terror, de Guy de Maupassant
12- Gmorning, Gnight!, de Lin-Manuel Miranda
13-The Unbeatable Squirrel Girl Beats Up the Marvel Universe, de Ryan North y Erica Henderson
14- El segundo sexo, de Simone de Beauvoir
15- Temporada de huracanes, de Fernanda Melchor

viernes, 13 de diciembre de 2019

TBR del maratón Guadalupe-Reinas de la colectiva Libros B4 Tipos


  1. Libro de cuentos: Álbum de familia, de Rosario Castellanos
  2. Poesía latinoamericana: Trayectoria del polvo, de Rosario Castellanos
  3. Lectura conjunta de LB4T: El eterno femenino, de Rosario Castellanos
  4. Manga / Escrito bajo seudónimo: The legend of Zelda: Majora´s Mask, de Akira Himekawa
  5. Desarrollo personal/bienestar: Broken places and outer spaces, Nnedi Okorafor
  6. Publicado en el año en que naciste: Sailor Moon 1, de Naoko Takeuchi
  7. Libro que le guste mucho a una mujer que admires: Hawkeye Anchor points, de Kelly Thompson
  8. Texto periodístico: Voces se Chernóbil, de Svetlana Alexievich
  9. Temática lésbica: Blood bread and poetry, de Adrienne Rich

jueves, 3 de enero de 2019

Booktag Travesía Feminista: Guadalupe-Reinas 2018






  1. Viaje express: La casa en Mango Street - Sandra Cisneros
  2. Despedida: Will I ever be enough? - Karyl McBride
  3. Roadtrip: Harry Potter y las reliquias de la muerte - J.K. Rowling
  4. Migración: Until we are free - Shirin Ebadi
  5. Isla: Claudia Celis
  6. Maleta: Cuentos reunidos - Amparo Dávila 
  7. Turbulencia: El jilguero - Donna Tartt
  8. Crucero: Mujer que sabe latín - Rosario Castellanos 
  9. Vuelo retrasado: Frankenstein - Mary Shelley
  10. Volver a casa: No matter the wreckage - Sarah Kay  





miércoles, 3 de mayo de 2017

Kayúxm. Poemas de la calle y de los vientos (Séptimo Certamen Peritus)

El año 2012 fui acreedora al premio otorgado por la Fundación Pedro F. Pérez y Ramírez (Peritus) en la categoría de Poesía Jóvenes Creadores. Mi seudónimo era Sol de occidente.

Las fotografías fueron cortesía de Esther (Esa) Martínez, a quien agradezco el aporte.
http://esamtz.com/peritus-7ma-edicion/. Mi foto en la portada la tomó Vannya Sánchez.

Este premio es una especie de Juegos Florales de la ciudad mexicana fronteriza de Mexicali, capital del estado de Baja California, pero actualmente el certamen se encuentra suspendido hasta nuevo aviso.

He releído los poemas después de 5 años de su publicación, y vaya que los encuentro con otros ojos. En su momento, dar a conocer públicamente mis textos supuso una especie de catarsis; un profesor muy querido usó una frase que lo describe perfectamente: fue como "salir del clóset".

Escribí estos textos más o menos entre los 18 y 20 años de edad, y nada, así es como era entonces. Ya veremos que me depara el destino.

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Reseña de Dante y Liam, de Dante Tercero e Iann Sicilia

Una reseña publicada en 2014 en el blog de poesía del escritor mexicano Mijail Lamas.

https://resenariopoesia.wordpress.com/2014/09/30/1804/



Dante & Liam
Dante Tercero e Iann Sicilia
Editorial Ojo de Pez
Tijuana, 2014



Dante & Liam es la unión de dos personalidades disímiles que nos recuerda lo cerca que podemos estar unos de otros, aun sin darnos cuenta. La obra gira en torno a las historias de dos jóvenes cuyo drama existencial es el mismo: no sentir que el cuerpo que habitan es el correcto, pues ambos prefieren ir más allá de los límites que la sociedad nos impone de pertenecer a un género u otro. Dante & Liam se divide en dos partes: Liam y Dante, en ese orden. Iann, sombrío, lleno de dudas y Dante un alma vieja que se siente parte del universo; Dante nos habla del deseo, la búsqueda y la esperanza; Liam, del dolor y la rabia.

Por Liam nos enteramos un poco más sobre lo que los psiquiatras llaman “Disforia de género”, pues él mismo debe someterse a un tratamiento para esta condición que los médicos han decidido hacer patológica, no obstante que la homosexualidad ya no se considera como un trastorno desde hace varias décadas. En el punto anterior Liam contribuye grandemente en uno de los principales objetivos del libro, la creación de consciencia en aquellos que ignorábamos el contexto de lo que significa ser transexual, lo que implica aspectos de espirituales, sociales y médicos, si el individuo en cuestión tiene los medios y el deseo para cambiar físicamente.

La voz de Dante, por su parte, recuerda a sus contemporáneos pertenecientes a la Red de Poetas salvajes, puesto que la naturalidad con que mezcla el lenguaje de la web, además de una fuerte influencia del idioma inglés (incluyamos a la literatura estadounidense, desde luego, pues no se le habrá escapado a este joven) que hace parte del propio idioma. Pero Dante es más que lo anterior, sino que abre sus más íntimos pensamientos al lector, sus heridas más hondas. 

“Lástima que mi adolescencia comenzará cuando una aguja se encaje en mi piel y un bisturí convierta mi cuerpo en lo que mi cabeza sabe a ciencia cierta que es mi verdadera personalidad.”

“deseo que mi sombra sea un resplandor de nieve
y con ella sanar la rabia que brotó
del corazón de mi mamá
cuando me encontró vistiendo
la ropa de mi papá a los seis años

Un par de datos curiosos acerca de Dante & Liam es que uno puede elegir entre dos portadas distintas de estilos totalmente opuestos (¿guiño del editor?), la primera, con flores vintaje pero muy brillantes sobre un fondo negro, y la segunda, la imagen de un muchacho cuyas pecas forman constelaciones, ésta última, mucho más minimalista. Por otro lado, el nombre de la obra hace pensar en el filme transmitido por MTV The truth below, mismo que retrata la serie de confesiones de un grupo de adolescentes, entre los que se encuentran, adivinen: Dante y Liam, cada cual con interesantes roles desencadenantes en la historia.

Finalmente, si se me preguntara si recomiendo Dante & Liam, diría que en efecto lo haría, ya que es un libro muy honesto que deja ver los matices de cada autor.

lunes, 1 de mayo de 2017

Foja de poesía no.479 (Colaboración para Círculo de Poesía)

Enlace a la colaboración para Círculo de Poesía:
http://circulodepoesia.com/2014/09/poesia-de-baja-california-adriana-perez-foja-de-poesia-no-479/

También echa el ojo a estos autores de Baja California que ayudé a recopilar:
http://circulodepoesia.com/2014/08/muestra-de-autores-novisimos-de-baja-california/


Título imposible
Si el corazón no me estalla
a causa de constelaciones de imágenes;
si el cuerpo en que ostento revoluciones intrínsecas
se mantiene entero —o relativamente útil;
si mis pies se detienen ante el barranco
para desandar sus pasos y sucumbir a las necesidades
censuradas del vientre;
si descubro, pues, un remedio temporal
a la ansiedad por las manías fuera del protocolo;
habré de llamarte desde una desordenada habitación
para encontrarnos antes que la tinta;
habré de contemplarte en la inmovilidad sonora del instante.
Sabré, al romperse el gastado hilo
lo que hace tiempo sabía.


Paramnesia
He empezado a desearte
a comer estas horas
a sembrar en los surcos vacíos de la soledad
refrescando palabras antiguas
convirtiéndolas en un torrente de voces vivas
[Los nuevos amores no apaciguan
ni dan certidumbre
ni calman ninguna sed ni hambre
no vuelven a nadie más listo
ni se posan sobre ningún corazón como colibríes
más bien parecen perros hambrientos
rabiosos
callejeros
son como boas arrastrando ansiedad
tragándose el sueño
se aparecen como espectros malditos
y uno se espanta
se vuelve medio loco
sufre de sudores
tartamudeo
estupidez]
Me estás envenenando
contagiando
sacando los ojos con tanto amor
exprimiendo con tu candor
mis sesos


Pensario
Echo hacia atrás la cabeza
para decantar ideas convexas
rodando a voluntad por las neuronas.
Conversación de frontera horaria.
Sueño vencido
por fuerza de voluntad
creadora.
Quietud,
déjate moldear,
romper en erratas humanas
para hacerte revolución.
Viento,
canta en tus eufonías
algo desconocido o no percibido
aún.
Crepitaciones,
hipnoticen a los curiosos,
háblenles de un silencio imposible,
de creaciones no natas,
¡rujan!
viértanse en la sangre ardiendo
en renovación de nuestra estirpe,
demoliendo paradigmas vencidos,
construyendo, no puertas,
sino espacios abiertos
no a los hombres,
sino a las ideas.


Onírico-celeste
sonámbulas horas
transitan por tu barba
tengo sueño
¿puedo dormir
en tus párpados?
qué placeres tan culpables
son tus hilos color de luna
reminiscencias etéreas
hamacas
de días venideros

Necesitas un amigo

Este cuento apareció el 3 de diciembre de 2019 en  https://circuloliterariodemujeres.wordpress.com/2019/12/03/necesitas-un-amigo/ la felicid...